La Teoría de la Equidad

19 de abril de 2009

Los empleados hacen comparaciones de los insumos y los resultados de sus puestos en relación con los de otros. Percibimos lo que obtenemos de un puesto (resultados) en relación con lo que aportamos (insumos), y luego comparamos nuestra relación resultados-insumos con la relación resultados-insumos de otras personas en nues­tra misma situación. Si percibimos que nuestra rela­ción es igual a la de las otras personas con las que nos comparamos, se dice que existe un estado de equidad o equilibrio. Percibimos que nuestra situación es justa, que prevalece la justicia. Cuando vemos que la relación es desigual, experimenta­mos tensión por la equidad. J. Stacy Adams ha propuesto que este estado de tensión negativa proporciona la motivación para hacer algo que corrija la situación.

El punto de referencia que elija el empleado agrega más complejidad a la teo­ría de la equidad. Existen cuatro puntos de referencia que puede utilizar un empleado para la comparación:

1.         Auto-interno: Las experiencias de un empleado en un puesto diferente den­tro de la organización en la que trabaja actualmente.

2.         Auto-externo: Las experiencias de un empleado en una situación o un pues­to fuera de la organización en la que trabaja actualmente.

3.         Otro-interno: Otra persona o grupo de individuos dentro de la organización del empleado.

4.         Otro-externo: Otra persona o grupo de individuos fuera de la organización en la que trabaja el empleado.

 De esta forma, los empleados pueden compararse a si mismos con amigos, vecinos, compañeros de trabajo o colegas de otras organizaciones, o con puestos anteriores que hayan tenido ellos mismos.

Basados en la teoría de la equidad, se puede predecir que cuando los emplea­dos perciben una desigualdad, tienden a tomar una de seis alternativas.

1.    Cambiar sus insumos (por ejemplo, no invertir tanto esfuerzo).

2.    Cambiar sus resultados (por ejemplo, los individuos a los que se les paga a destajo pueden incrementar sus ingresos produciendo una mayor canti­dad de unidades de menor calidad).

3.    Distorsionar las percepciones de ellos mismos (por ejemplo, “solía pensar que trabajaba a un paso moderado, pero ahora me doy cuenta de que tra­bajo más arduamente que los demás”).

4.    Distorsionar las percepciones de otras personas (por ejemplo, “el puesto de Miguel no es tan deseable como yo creía”).

5.    Escoger un punto diferente de referencia (por ejemplo, “puede ser que no gane tanto como mi cuñado, pero estoy ganando mucho más que mi padre cuando él tenía mi edad”).

6.    Salirse del campo (por ejemplo, renunciar al puesto).

La teoría de la equidad reconoce que los individuos no sólo se preo­cupan por la cantidad total de recompensas que reciben por sus esfuer­zos, sino también por la relación que guarda esta cantidad con la que otros reciben. Formulan juicios acerca de la relación entre sus insumos y sus re­sultados, y los insumos y resultados de otras personas. Con base en los insumos propios, como el esfuerzo, la experiencia, la educación y la capaci­dad, uno compara los resultados, como el nivel de sueldo, los aumentos, el reconocimiento y otros factores. Cuando la gente percibe un desequilibrio en su relación resultados-insumos con respecto de otros, se da lugar a la tensión. Esta tensión proporciona la base para la motivación.

1 comentarios:

Juan dijo...

Hola, me pueden dar un ejemplo simple por favor. Quiero saber si como entiendo la teoría de equidad es correcta.

Gracias.