Consejos para enfrentar la crisis en las empresas

22 de abril de 2009

Hay muchas áreas en las que los directores de organizaciones pueden actuar para enfrentar la actual crisis económica/financiera y mejorar todas las operaciones del negocio:

1. Reducción de costos a nivel empresa: Dada la gravedad de la desaceleración actual y la necesidad de preservar el efectivo, muchas compañías ya empezaron a aplicar iniciativas de reducción de costos a nivel empresa. Los gastos de venta, generales y de administración y compras son dos áreas en las que las compañías pueden reducir costos de manera productiva y lograr eficiencias. La desaceleración también constituye una plataforma para el cambio y la consolidación de la organización que puede usarse para acelerar las eficiencias de los servicios compartidos que los líderes de las unidades de negocios antes rechazaban por temor a perder el control.

Los contratos de outsourcing debidamente ejecutados permiten que la compañía se deshaga de altos costos fijos que se compartirán entre muchas firmas y favorecen costos variables que pueden ajustarse conforme a la tendencia de la economía. Las recesiones también pueden implicar reducciones en investigación y desarrollo, pero esto puede minar a futuro la entrega de productos en el mercado.

2. Compras: En épocas de crecimiento acelerado, los proveedores podían fijar precios más altos. La desaceleración del mercado puede mejorar el poder de negociación de los compradores y reducir los precios. Las subastas en reversa pueden ser una herramienta particularmente útil para los sectores de mercancías. Durante una recesión, puede ser conveniente comprar opciones y contratos forward a precios bajos. Para los compradores estadounidenses, el dólar se ha fortalecido respecto de muchas divisas, y los precios de las mercancías se han reducido considerablemente. Los directores de finanzas tienen la oportunidad de obtener ofertas en las distintas categorías de activos, desde bienes inmuebles hasta materias primas.

3. Establecimiento de precios: Muchas compañías no logran fijar sus precios de manera congruente. Un aumento del 1% puede aportar un 10% en la utilidad de operación, en la mayoría de los casos. En muchas compañías, el establecimiento de precios está descentralizado y los precios que fija el personal de ventas no son los mismos para todos los clientes. La desaceleración es una oportunidad para acelerar y ejecutar el establecimiento racional de precios, así como una estrategia organizacional en toda la empresa. Un mejor establecimiento de precios también ayuda a proteger las utilidades cuando los clientes ejercen mayor presión en los márgenes.

4. Reestructuración financiera: La restricción de crédito impone un desapalancamiento obligado cuando las compañías reducen su deuda. Es probable que algunas firmas fuertemente apalancadas no puedan hacerse de suficiente efectivo y tendrán que declararse en quiebra, reestructurarse o liquidarse. Muchas de las compañías del S&P 500 tenían excelentes posiciones de efectivo antes de esta recesión. En la medida en que se han abatido los precios de las acciones en toda la economía, éste es uno de los mejores tiempos —para las compañías que puedan hacer— de recomprar sus acciones. En tanto que algunas compañías suspenderán sus actuales programas de recompra de acciones para preservar el efectivo, otras comprarán acciones para crear valor.

5. Fusiones, adquisiciones y desinversiones: Tratándose de compañías con balances generales sólidos, este es también un tiempo ideal para las adquisiciones estratégicas. Los valores de los activos han caído considerablemente y las compañías target altamente apalancadas se han vuelto más vulnerables, por lo que surgirán nuevas oportunidades para adquirir compañías para acrecentar las utilidades. Antes de la desaceleración, muchas compañías acumulaban efectivo y la falta de candidatos para fusiones y adquisiciones con valores accesibles a menudo resultaba en que el efectivo regresara a los inversionistas a través de recompra de acciones o dividendos.

En recesiones anteriores, las compañías de alto rendimiento no conservaban segmentos perdedores, apegándose a sus estrategias disponían de sus activos aun cuando se hubiera menguado el poder de los precios.

6. Desarrollo de talentos: Las recesiones generalmente son sinónimo de despidos y reducciones de tamaño. Pero incluso en una recesión de varios años difícilmente cambia la falta de talentos que las compañías enfrentan a largo plazo debido a cambios demográficos. Es posible que esto sea particularmente agudo durante y después de la recuperación. Esta desaceleración presenta una oportunidad única para contratar talento crítico de las universidades, Wall Street y otras firmas que actualmente se ven forzadas a reducir su tamaño a medida que se desapalancan. La contratación en las universidades y de personal con experiencia dará candidatos más calificados a precios más bajos en los próximos dos años.

 

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen aporte