La tasa de interés y sus trampas

29 de mayo de 2012

Comencemos por la base: ¿Qué es “tasa de interés”? La tasa de interés es la cantidad que se abona en una unidad de tiempo por cada unidad de capital invertido. Se deduce fácilmente que los dos elementos fundamentales en la definición son: la unidad de capital y la unidad de tiempo. A continuación trataremos detenidamente ambos elementos para dejar en claro el concepto. 



La unidad de moneda



La definición señala que la tasa de interés es el rendimiento de la unidad de moneda, pero hay que aclarar que la tasa de interés expresa ese rendimiento en la misma moneda con que se indica el capital. Así, por ejemplo, si la unidad de moneda es un dólar, la tasa de interés es el interés de un dólar, expresado también en esa moneda.
En la práctica de las operaciones financieras y bancarias es costumbre mencionar como tasa de interés el rendimiento de 100 unidades de capital; es decir, se menciona como tasa de interés un “por ciento” y no un “por uno”. Según la definición que estamos analizando, no es correcto decir que “una operación se efectúa a una tasa de interés del 76%”, porque 76 se refiere a 100 unidades de capital y la tasa de interés corresponde a una unidad (en esta caso la tasa de interés es de 0.76). 
No queremos decir con esto que no se deba hablar utilizando la expresión “por ciento”, al contrario, creemos que es muy cómodo y conveniente ya que estamos acostumbrados a manejarnos en esos términos; pero en tal caso debemos decir, por ejemplo, que la operación se realiza al 76% de interés; o que se cobrará un interés del 76% (pero no decir que la tasa de interés es de 76%). 

La unidad de tiempo 

De las dos unidades que intervienen en la definición de tasa de interés la que origina mayores inconvenientes es la unidad de tiempo. Al respecto nos podemos formular dos preguntas: ¿Cuál es la unidad de tiempo? Y ¿Cómo se determina la unidad de tiempo? 
En las operaciones financieras se establece que los intereses se pagarán, o se sumarán al capital al final de ciertos periodos de tiempo. El periodo al final del cual se deben pagar, y/o capitalizar, los intereses, es la unidad de tiempo a la cual se refiere la definición de la tasa de interés. En consecuencia, cuando los intereses deben pagarse (o capitalizarse) mensualmente la unidad de tiempo es el mes y la tasa de interés es mensual.
Una costumbre muy singular en nuestro medio es la de fijar la tasa de interés anual y luego realizar las operaciones cobrando los intereses en periodos menores al año, generalmente en meses. Si las capitalizaciones, o los pagos, son mensuales, la tasa de interés es mensual, siendo conveniente fijar la tasa de interés en termino de meses, y no de año, porque crea serios problemas según veremos mas adelante. 

Daremos algunos ejemplos, en los cuales, para simplificar, trabajaremos con un capital inicial de un peso. 
Sea un capital inicial de $1 colocado al 10% de interés mensual (tasa mensual de interés 0,10) durante un año:
Si los intereses se cobran al final de cada mes, el acreedor recibirá $0,10 al final de cada mes y el capital al principio de todos los meses será siempre igual al capital inicial ($1). La tasa de interés es 0,1 mensual, no hay tasa anual. Si alguien pretendiera obtener una tasa anual sumando todo lo que se cobró en el año obtendría: 
 0,1 x 12 = 1,20 
Pero este 1,20 no significaría nada en el campo financiero porque  no se ajusta a la definición de tasa de interés ya que no es el interés producido por una unidad de capital en una unidad de tiempo, sino en 12 unidades de tiempo. Se trata, además, de la suma de 12 cantidades que no son homogéneas porque están ubicadas al final de cada uno de los meses del año, y en el campo financiero un peso de hoy no tiene el mismo valor que un peso dentro de un mes. No es lo mismo recibir 0,1 cada mes, que recibir 1,2 al final del año; mientras antes esté disponible el dinero, mas valioso es.
Para que 1,20 fuera tasa anual de interés, tendría que ser el interés producido por una unidad de moneda al cabo de un año; pero en tal caso 1,20 sería lo que se paga o capitaliza al final del año, todo junto, en ese momento y no durante el año.

 • Si en lugar de cobrar los intereses mensualmente, se capitalizan al final de cada mes, el capital crece a medida que pasan los meses y produce, por este motivo, más intereses cada mes, según se puede observar en la siguiente tabla: 


Vemos que cuando los intereses se capitalizan mensualmente a la tasa de interés mensual 0,1, un capital inicial de $1 produce $2,14 de interés al año. Pero 2,14 no es una tasa de interés, porque si bien corresponde a la unidad de moneda, no corresponde a la unidad de tiempo; la unidad de tiempo es el mes y 2,14 se han producido en 12 unidades de tiempo y no en una.
La tasa 0,1 mensual y 2,14 anual corresponden a operaciones financieras distintas, una con unidad de tiempo mensual, y la otra anual, ambas tasas producen el mismo interés al cabo del mismo tiempo y se llaman, por esta razón, tasas equivalentes. 


Por último, debemos señalar que para que los intereses sean producidos, pagados o capitalizados, es necesario que el tiempo haya transcurrido. La idea de “intereses anticipados” no es financiera, se trata de una ficción según la cual se da en préstamo menos capital del que se contrata, modificando la tasa de interés (aumentándola).





Accommodation Gibraltar
audifonos precios
camaras congelacion
envio flores
furgoneta segunda mano
hipnosis valencia
Hoteles Fuerteventura
maquinaria obras publicas


Leer más

Presupuestos: Qué son y cómo benefician a la organización

23 de abril de 2011


Podemos decir que un presupuesto es una forma de plan de negocios condensado para el año entrante. Dentro de la empresa, los administradores necesitan presupuestos para guiarlos en la asignación de recursos, mantener el control y permitirles medir y recompensar el progreso.

El presupuesto a lo largo del tiempo

La planeación de un presupuesto puede variar desde un día hasta varios años, dependiendo de los objetivos del presupuesto y de la incertidumbre implicada. El presupuesto más directo es el plan estratégico, que establece las metas y objetivos globales de la organización.

La planeación a largo plazo produce estados financieros proyectados para períodos de 5 a 10 años. Las decisiones tomadas durante ésta incluyen la adición o suspensión de líneas de productos, el diseño y la ubicación de plantas nuevas, la adquisición de edificios y equipo y otros compromisos a largo plazo. Los planes a largo plazo se coordinan con los presupuestos de capital, que detallan los egresos que se tienen planeados para inversiones a largo plazo.
Un presupuesto maestro es un análisis más extenso del primer año de un plan a largo plazo. Éste resume las actividades planeadas de todas las subunidades de una organización: ventas, producción, distribución y finanzas. El presupuesto maestro es un plan de negocios periódico que incluye un conjunto coordinado de programas de operación y estados financieros detallados. Este incluye proyecciones de ventas, gastos, ingresos y desembolsos de efectivo y balances generales.
La administración puede preparar presupuestos mensuales para el año, o presupuestos mensuales para el primer trimestre, y presupuestos trimestrales para los tres restantes. El presupuesto maestro es el más detallado que se coordina a lo largo de toda la organización, pero los administradores individuales también pueden preparar presupuestos diarios o semanales detallando las labores para ayudarse a realizar sus funciones particulares y cumplir con las metas financieras y de la operación.
Los presupuestos continuos o presupuestos rodantes son una forma muy común del presupuesto maestro en donde se agrega un mes en el futuro cuando el mes que acaba de terminar se elimina. Estos obligan a los administradores a mantener un horizonte de planeación estable. Los administradores también pueden actualizar los 11 meses restantes. Así, pueden comparar los resultados mensuales reales con el plan original y con el plan revisado más reciente.

Ventajas de los presupuestos

Todos los administradores llevan a cabo alguna forma de presupuestación. A veces los planes y presupuestos no se hacen por escrito, generalmente en empresas pequeñas, pero cuando la organización crece, el sistema formal de presupuestación se vuelve una necesidad.
La planeación y el presupuesto son en particular importantes en los ambientes inciertos. Un presupuesto permite tener una reacción sistemática en lugar de caótica ante el cambio.

Tres de las ventajas principales del presupuesto son que:

• Al formalizar las responsabilidades de los administradores en la planeación, se ven obligados a pensar en el futuro.
• Proporciona expectativas definitivas que son el mejor marco de trabajo para juzgar el desempeño subsiguiente.
• Ayuda a los administradores a coordinar sus esfuerzos, de tal manera que los objetivos de la organización en conjunto sean congruentes con los objetivos de sus partes.

Formalización de la planeación
El proceso de presupuestación hace que la planeación sea una responsabilidad explícita de la administración. Con frecuencia, la planeación toma un lugar secundario o hasta se llega a eliminar por completo por las presiones cotidianas del trabajo.
Para preparar un presupuesto, un administrador debe fijar metas y objetivos, y establecer políticas que ayudan a alcanzarlos. Los objetivos son los puntos de destino, y los presupuestos son los mapas que nos guían a tales destinos. Sin metas ni objetivos, las operaciones de una compañía carecen de dirección; los problemas no se prevén; y los resultados son difíciles de interpretar después.

Expectativas: Marco de trabajo para juzgar el desempeño
Por lo general, las metas presupuestadas y el desempeño son una mejor base para juzgar los resultados reales que el desempeño pasado. La desventaja de utilizar los resultados históricos para juzgar el desempeño actual es que las ineficiencias pueden estar ocultas en el desempeño pasado. Los cambios en la economía, la tecnología, las maniobras competitivas, el personal, entre otros, también limitan la utilidad de las comparaciones con el pasado.

Comunicación y coordinación
Otro beneficio del presupuesto es que el personal se mantiene informado de lo que se espera de ellos. Un buen proceso de presupuestación establece una comunicación tanto de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba. La alta administración establece las metas y objetivos para los administradores de medio y operativo. Luego, los empleados y administradores de nivel bajo informan a los administradores de alto nivel cómo planean alcanzar tales objetivos.

Los presupuestos también ayudan a los administradores a coordinar sus objetivos. El proceso de presupuestación obliga a los administradores a visualizar la relación que existe entre las actividades de su departamento y aquellas de otros departamentos, y las de la compañía en conjunto.

Fuente: "Contabilidad Administrativa" Charles T. Horngren







Leer más

Búsqueda de empleo online

20 de marzo de 2011

Cada día la búsqueda de empleo se facilita más y más. Hace algunos años, cuando uno buscaba trabajo, tenía que comprar el diario, seleccionar el o los avisos más interesantes y mandar su CV por correo o ir personalmente a dejarlo en la empresa. Si no comprabas el diario un día, simplemente no te enterabas de las ofertas publicadas en esa edición, y había una gran posibilidad de que el empleo de tus sueños haya aparecido en el diario justo el día que no lo compraste. Ni hablar de enterarse de oportunidades de trabajo en otros países, eso era prácticamente imposible.Con la aparición y expansión de internet en el mundo, todo esto cambió. Ahora existe gran cantidad de sitios dedicados a unir la demanda con la oferta de puestos de trabajo. Éstos son buscadores de empleo, donde el usuario puede subir su CV y ponerlo a disposición de todas las empresas que estén en busca de trabajadores. Algunos ejemplos son ZonaJobs, Computrabajo y Bumeran. Los usuarios, con un click, pueden enterarse de todas las ofertas de trabajo que se han publicado en el país (y en el mundo) y postularse a todas aquellas que se ajusten a su perfil e intereses.

Existen también buscadores de empleo enfocados en un sector en particular, como Experteer, que se ha especializado en la oferta y demanda de personal directivo y profesionales Senior. Este tipo de sitios ha revolucionado la forma de búsqueda de directivos ya que, normalmente, la oferta de personal de este tipo es muy reducida y las empresas tienen que tentar a personal que ya está trabajando en otra compañía y que no está buscando trabajo activamente. Por esta razón, la búsqueda de este tipo de personal no se daba regularmente en buscadores de empleo o en medios masivos, sino por medio de agencias especializadas. Ahora, la existencia de sitios exclusivos donde se publican ofertas de trabajo sólo para personal directivo y profesionales Senior, atrae a los trabajadores que cumplen con estas características a entrar al portal para enterarse de lo que se está ofreciendo en el mercado y analizar la existencia de ofertas atractivas dentro de su sector. Por ejemplo, escribiendo empleo directivos en el buscador del portal y eligiendo el salario deseado, se pueden ver todas las ofertas actuales que cumplan con esas características, en toda Europa. Buscando por ejemplo, trabajo ingeniero Barcelona, se pueden acceder a las ofertas para profesionales ingenieros en un solo país (Barcelona en este caso).

Las redes sociales también han evolucionado como medio para unir la oferta y demanda de trabajo. LinkedIn es un ejemplo claro de una red social orientada al empleo que ha crecido muchísimo. Cada trabajador puede crear su perfil profesional aquí y ponerlo a disposición de todo el mundo. Lo más valioso de las redes sociales es la red de contactos, muchas veces, una recomendación o la referencia de un conocido son muy valiosas para las empresas a la hora de elegir personal.

Con esto se puede ver claramente que el abanico de opciones se ha ampliado muchísimo tanto para los empleadores como para los que buscan empleo haciendo mucho más fácil que antes el encuentro entre oferta y demanda. Sin embargo, así mismo, esto también representa un desafío para ambos, ya que, al ser todo más fácil y accesible, las opciones (tanto para las empresas como para quienes buscan trabajo) se multiplican y quien se esfuerce para sobresalir de entre todas las alternativas será quien gane.

Leer más

¿Cómo redactar textos publicitarios que inciten a comprar?

18 de enero de 2011

Dentro de los consumidores de una revista, existe un grupo relativamente pequeño de lectores que leen los textos publicitarios. Pero este grupo incluye, habitualmente, un cierto número de posibles consumidores, gente que quiere saber más de su tipo de producto antes de tomar una decisión. Por lo tanto, su mensaje tiene que ser capaz de persuadirlos para comprar su marca antes que la de un competidor.

Si usted quiere redactar textos publicitarios que vendan, debe respetar 25 principios básicos:

1. Dé un tono personal a su escrito
Debe demostrar respeto a sus lectores. Hábleles, escúchelos. Trátelos del mismo modo que al resto de la gente que se encuentra en su vida diaria. Algunas maneras de dar tono personal a su redactado son: utilizando frases personales (frases que tengan un tono coloquial), utilizando “usted” y “tu” en vez de la forma impersonal, contando una historia que implique el uso del producto e intercalando nombres de personalidades razonablemente bien conocidas en su texto.

2. Utilice el imperativo
En publicidad, el modo imperativo puede ser muy efectivo, no para dar órdenes al lector, sino para hacerle sugerencias, darle consejos o recomendarle algo.

3. Apele tanto a la razón como a las emociones del lector
Su publicidad debería anunciar los beneficios razonables de un producto (por ejemplo: “Nuestro producto dará a sus clientes un color más blanco”), así como también los beneficios emocionales (“Use nuestra pasta dental y atraerá a las mujeres que siempre ha soñado”).

4. Haga los párrafos tan breves como le sea posible
Los estudios sobre legibilidad demuestran que cuanto más largos sean sus párrafos, menos gente los leerá.

5. Diga lo más importante al principio de su mensaje
Asegúrese de que su primer párrafo tenga impacto. Empiece destacando el principal beneficio de su producto. Si no capta rápidamente la atención del lector, habrá perdido la partida.

6. Escriba para que le entiendan
Cualquiera que redacta textos publicitarios se encuentra con el mismo problema: cómo conseguir que le entiendan todos los lectores. Las investigaciones demuestran que las palabras breves siempre son mejores que las largas, y que las palabras de uso cotidiano son mejores que las palabras raras y poco habituales. Las palabras breves se reconocen antes, se comprenden mejor y se retienen con mayor facilidad.

7. Sea preciso
En Hard Times, Charles Dickens escribió: “Ahora, lo que quiero son hechos. Enseñe a estos chicos y chicas que no existe nada más que hechos. Sólo queremos hechos en la vida. No siembre nada más y arranque de raíz cualquier otra cosa. Usted sólo puede enseñar a razonar a partir de hechos: nada más le será de utilidad. Éste es el principio con el que quiero que crezcan mis hijos, y éste es el principio con el que quiero que crezcan todos los niños. Cíñase a los Hechos, Señor”. Esto también es cierto en publicidad.

8. Utilice el humor de manera apropiada
Los mensajes humorísticos pueden funcionar en la venta de cerveza, galletas, chocolate, bebidas sin alcohol o caramelos. Sin embargo, estos mensajes no tendrán éxito si se trata de vender medicamentos, determinados alimentos, cosméticos, perfumes, licores, autos, seguros, servicios financieros y nuevos productos.
Muchos han demostrado que el humor muchas veces vende, no obstante los riesgos son significativos. El humor étnico, burlarse del producto, del consumidor o de la publicidad, supone una amenaza para el anunciante.

9. Sea directo
Cuanto más largos y rebuscados sean sus textos, más exasperación causará en sus lectores.

10. Escriba frases cortas
La investigación realizada sobre la capacidad de retención de la lectura demuestra que las frases cortas son más fáciles de memorizar que las frases largas. Si quiere que su mensaje sea memorizado correctamente, la longitud máxima de sus frases no debe superar las doce palabras.

11. Sea positivo
Si usted dice: “Las papas fritas Zombo no tienen conservantes” la mayoría de los lectores acabarán creyendo lo contrario, que sí tienen conservantes. Esto se debe a que las formas negativas se olvidan con facilidad. Una vez agrupados los conceptos “papas Zombo” y “conservantes” se almacenan uno al lado del otro, la impresión final es que están asociados.
Si no tienen más remedio que escribir una frase negativa, asegúrese de destacar qué es y qué no es lo negativo de su mensaje, ya sea subrayando o usando letra cursiva.

12. Respete la estructura sujeto-verbo-predicado de la frase
Interpretar un texto lleno de frases subordinadas y descifrar su significado exige un considerable esfuerzo al lector y dificulta la comprensión del mensaje. Evítelo.

13. Ponga las palabras más importantes al principio de sus frases
Si quiere que su mensaje sea rápidamente comprendido y retenido, coloque las palabras más importantes al comienzo y las menos relevantes al final de las frases. Habitualmente, las palabras ubicadas al principio de la frase se memorizan con mayor facilidad que las palabras que cierran la frase.

14. Sugiera continuidad o una relación de causa y efecto
Cuando sus frases comienzan con afirmaciones como: “de hecho”, “parece claro que”, “porque”, “a pesar de”, “la explicación es”, “como resultado de” o “debido a”, la probabilidad de que la frase que le sigue sea memorizada es, en general, mayor. Este tipo de frases tienen la habilidad de anunciar que algo digno de ser atendido viene a continuación y merece que le presten atención.

15. Use los puntos suspensivos con moderación
Cuando los puntos suspensivos se utilizan de manera exagerada, se acaba aburriendo al lector y bloqueando su capacidad de pensar. Demasiados puntos, demasiada incertidumbre.

16. Vaya con cuidado con las exclamaciones
Los redactores publicitarios emplean las exclamaciones como último recurso cuando no encuentran la manera de infundir sentimiento a sus escritos.

17. Dé a conocer y repita el nombre de su producto
Tanto en la publicidad impresa como en la televisiva, es importante repetir una y otra vez el nombre del producto.

18. Evite tópicos y triviales
Evite a toda costa generalizaciones demasiado manidas y superlativos como: “Siempre el primero”, “Un paso por delante del mañana” o “El mejor durante medio siglo, hoy mejor que nunca”. La historia ha demostrado que ha habido muy pocas campañas de publicidad que hayan tenido éxito haciendo afirmaciones rimbombantes.

19. Tenga presente lo que pide la gente
Muchos de los hábitos de los consumidores están directamente influidos por la moda. Quizá le pueda interesar mostrar en su publicidad la imagen de estos productos de moda por los que la gente casi se pelea por adquirir. Aquí tiene tres maneras de atraer la atención hacia un producto y crear una demanda popular: utilizando porcentajes (“el 90% de los argentinos lo usan”), destacando las cifras de ventas (“en el último año hemos tenido ventas por encima de las 12000 unidades”) o refiriéndose a la cantidad de clientes satisfechos (“nueve de cada diez personas lo prefieren”).

20. Sea cordial
Según James Woolf, un articulista, se obtendría mejores resultados en publicidad si se muestra cálido, sincero y amistoso.

21. Utilice subtítulos cada 25 líneas
Permiten al lector seguir sus razonamientos con mayor facilidad, incluso sin tener que leer la totalidad del texto. Los subtítulos más efectivos son aquellos que despiertan la curiosidad del lector, le dan información, le sugieren trucos o le prometen alguna cosa.

22. Muestre la cara bonita de las cosas
Puede confiar en la publicidad tradicional siempre y cuando se esté dirigiendo a personas ya predispuestas favorablemente hacia su producto, o cuya fidelidad hacia su producto o servicio haya sido demostrada, o bien cuando se dirige a un público con un bajo nivel de estudios. Ponga el acento en lo que sea propicio y excluya todo aquello que no lo sea.
Sin embargo, cuando se dirija a gente con estudios superiores y a todos aquellos que inicialmente se oponen a su punto de vista, presente las dos caras del argumento.

23. Aproveche los éxitos anteriores
Si uno de sus productos ya ha resultado exitoso, normalmente será más fácil que los consumidores acepten nuevos productos de la misma marca.

24. Hágalo creíble
Sostenga sus afirmaciones con pruebas. La mayoría de las personas se muestran escépticas ante los mensajes de la publicidad. Algunas maneras de dar mayor credibilidad a sus afirmaciones son:
• presentar estudios e informes sobre experimentos relevantes o pruebas realizadas,
• garantizar la satisfacción del cliente,
• conseguir el respaldo de una organización oficial (las declaraciones de organizaciones creíbles resultan muy persuasivas),
• mostrando premios o medallas ganadas,
• demostrando el número de clientes que han sido atendidos,
• manifestando la vida del producto en el mercado,
• emplear un cliente famoso,
• mencionar el número de almacenes o puntos de venta,
• utilizar el testimonio de los clientes fieles,
• escoger a un grupo de ejecutivos como portavoces,
• utilizar, en los anuncios, personalidades célebres que recomiendan y dan fe del producto.

25. Formule una conclusión
Los mensajes publicitarios que tienen una conclusión explícita resultan el doble de efectivos que aquellos que dejan las conclusiones en manos del lector o del oyente.
Primero, repita su principal argumento de ventas. Cuanto más claramente entienda el lector los beneficios que puede obtener, más fácilmente podrá justificar la decisión que usted quiere que tome.
A continuación incite a su lector a actuar. Asegúrese de que comprende que debe actuar inmediatamente.
Cierre su texto publicitario indicando sus condiciones de venta, dirección y número telefónico.
Añada su firma y su logotipo. Los logos de la compañía y la marca son los rasgos más visibles en un mercado dominado por la imagen.

Fuente: "1001 Trucos Publicitarios" Luc Dupont



Leer más

El Entorno Competitivo : Análisis de las Cinco Fuerzas – Parte 5

9 de enero de 2011

Cuestiones clave derivadas del análisis de las cinco fuerzas

El análisis de las cinco fuerzas puede usarse para entender los factores operantes en el entorno industrial de una Unidad Estratégica de Negocios (UEN), los cuales requieren que se les preste una particular atención a la hora de desarrollar una estrategia. Las siguientes preguntas permiten centrar el análisis.

¿Cuáles son las fuerzas clave que actúan en el entorno competitivo? Estas fuerzas pueden variar en función del tipo de industria. Para los fabricantes de productos alimentarios el poder de los minoristas será muy importante, mientras que para los productores de equipos informáticos el creciente poder de los productores de chips y el crecimiento de la intensidad de la competencia serán lo más importante.

¿Existen fuerzas subyacentes a las fuerzas competitivas? Un ejemplo seria la fortaleza competitiva de los productores de alta tecnología de bajo coste que es una amenaza para los productores de automóviles europeos y estadounidenses.

¿Es probable que cambien estas fuerzas? Y si lo hacen ¿cómo cambiarán? Un ejemplo claro son las empresas farmacéuticas que construyen fuertes posiciones en el mercado a partir de su primacía en el campo del marketing de fármacos registrados. Sin embargo, en muchos países la acción del Estado aumenta las presiones competitivas a las que se enfrentan estas empresas, obligándolas a replantear sus estrategias competitivas.

¿Cómo se comporta cada competidor frente a estas fuerzas competitivas? ¿Cómo son los puntos fuertes y débiles en relación a las fuerzas que actúan?

¿Qué pueden hacer los directivos para influir en las fuerzas competitivas que afectan a su UEN? ¿Se pueden crear barreras a la entrada, aumentar el poder sobre los proveedores o compradores, o encontrar formas de disminuir la rivalidad competitiva? Estas son preguntas relativas a la estrategia competitiva.

¿Algunas industrias son más atractivas que otras? Se puede asegurar que algunas industrias son intrínsecamente más rentables que otras ya que, por ejemplo, los compradores y proveedores tienen menos poder, o la entrada es más difícil. Por ende, el estratega empresarial puede utilizar el análisis de la industria para intentar identificar qué industrias son más o menos atractivas. No obstante, resulta peligroso suponer que las fuerzas que se identifican con este tipo de análisis sean determinantes del éxito de un negocio. Un ejemplo claro son los coreanos, que desean entrar en mercados tan poco atractivos como el químico, el de construcción de petroleros o el de automóviles, ya que creen que pueden lograr una ventaja competitiva que los demás no pueden conseguir, y que el éxito competitivo depende más de sus competencias concretas, que les proporcionan una ventaja competitiva, que de las características de la industria.

Fuente: "Dirección Estratégica" Johnson & Scholes


Leer más